Felicidades Maestro

¿Se ha parado usted en algún momento a pensar por qué su calle se llama así? ¿Cuál es la razón por la que a la plaza de su localidad se la conozca con ese nombre?

¿Quién sería la persona elegida para que aquel edificio llevara su nombre?
Hay calles rotuladas con nombres de plantas, otras tienen nombres de alimentos, las hay con nombres de planetas o personajes mitológicos. Existen nombres prehistóricos, actuales, de importancia en el ámbito local o de difusión internacional. Santorales, divinidades, patronazgos o científicos que tuvieron un peso importante en alguna disciplina.
Lo que sí está claro es que cuando se amplía el nomenclátor de calles, plazas o edificios de las localidades, siempre se pretende que la persona (o figura elegida) tenga una importancia especial para el grupo que la elige, y que, además, no genere tensiones ideológicas en los grupos que democráticamente eligen el devenir de sus localidades.
Me acerco hoy por curiosidad al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua y observo (algo sorprendido) que la palabra MAESTRO tiene más de una veintena de acepciones recogidas. No, tranquilidad, no las vamos a desarrollar todas, pero sí vamos a destacar un hecho común, y es que la gran mayoría de estas acepciones comparten algo en común: persona importante que por los conocimientos que posee, es digna de poder transmitirlos y guiar a los demás en su buen hacer.
Lo vivido en la jornada del sábado 6 de julio puede parecer en principio algo sin transcendencia por lo cotidiano que nos resulta hablar de nuestro director, de nuestro local de ensayo, o de la actualidad de nuestra localidad. Pues nada de eso. Descubrir una placa con el nombre “Maestro Carrasco” supone un reconocimiento en vida (que así es como se hacen los reconocimientos) a alguien que ha aportado tanto en la vida musical (por ende, cultural) de nuestra localidad; supone agradecer tanto esfuerzo y una dedicación plena; supone tantas y tantas de las cosas que salieron de la boca de todos los que se subieron al atril del acto.
Maestro Carrasco, tu banda no podía ser menos, por supuesto. Nos unimos a tu alegría, a las personas que en su día iniciaron los trámites para que esa idea tomara cuerpo y se convirtiera en la realidad que ya es hoy. Gracias por tanto y tan bueno; gracias por ser parte activa de nuestra historia; gracias por ser la tinta con la que se han escrito tantas páginas de nuestro libro;… y tantas gracias que aquí no cabrían. 
Algún día, cuando pasen las generaciones y nosotros ya no estemos; ese día, cuando la memoria personal haya desaparecido con las personas que se la llevaron, vendrán otros ciudadanos que verán un azulejo. Podrán entonces saber que en 2019 hubo un señor que se llamó MAESTRO CARRASCO, y que trabajó para que el legado musical siguiera vivo en Guadalcanal.
Algo bueno haría “ese tal Carrasco” hace tantísimos años para que le pusieran su nombre a este edificio, ¿No?

Infinitamente agradecida, TU BANDA.

A continuación mostramos la información que se publicó en el Diario Local.

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